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¿QUÉ GATO? ¿EL QUE SE LLEVA AL AGUA O EL CAPADO?

Esta carta se refiere a un artículo publicado en la contraportada del País el día domingo 21/05/06, firmado por Manuel Vicent. Como Directora del Departamento de Clínica de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, es mi deber, y faltaría a la ética médica si así no lo hiciera, comunicarles que están haciendo un inestimable mal  a la salud de todos los madrileños publicando ese tipo de artículos.

            Si quieren hablar de psicoanálisis, cumplan con los requisitos fundamentales, hablen con un psicoanalista de verdad. La salud es una cosa muy seria, el articulista opina en vez de informar.

            Hay en tan breves líneas al menos diez errores teóricos imperdonables, digo cuatro como ejemplo:

1)      Dice que algunos métodos psicoanalíticos consisten en que el paciente hable, que el paciente hable no corresponde al método analítico (que solo hay uno: el método de interpretación), sino que forma parte de la técnica (se llama asociación libre), y es la única manera de que el paciente se analice, no hay muchas.

2)      No se llega con el espíritu averiado al análisis y no hay nada que reparar. Los mecanismos de enfermar son los mismos que producen la salud, no hay nada roto en el paciente que llega a análisis. Por eso es posible su restitución "ad integrum". El deseo inconsciente es la interpretación psicoanalítica, y sólo puede ser producido en análisis, el análisis constituye psiquismo, le devuelve al paciente la disponibilidad de su libido. Y el inconsciente no se agota. El paciente decide cuando prescindir del análisis, pero la desaparición de los síntomas, que se produce muy rápido, no es el fin del análisis, sino quizá su principio. Es cuando el paciente mayor rendimiento puede sacarle a su análisis.

3)      Confunde el psicoanálisis, que es un pensamiento científico, con lo que hace un psicoanalista en su consulta.

4)      Dice que el paciente llega un momento que habla “para contentar al psicoanalista”. Esta puede ser una ilusión del paciente, pero nunca una verdad del análisis. El paciente habla (y hablar sólo es en un pacto y cuando hay una escucha especializada), porque él necesita hablar, paso previo para toda realización en la realidad, no porque lo necesite el psicoanalista.

Me impacta que este mismo articulista, escribiera dos artículos titulados Periodistas en su mismo periódico, donde defendía la integridad de los periodistas, su ética profesional y su amor por la verdad, y luego no cumpla para sí ninguno de estos requisitos. Lo primero para dar una información veraz, es informarse correctamente de lo que se trata y no verter una opinión sin ninguna base científica. La negligencia es extrema, porque quizá  no hará mella en los pacientes que están en análisis y se han curado de gravísimas enfermedades, tanto psíquicas como  somáticas o están obteniendo excelentes rendimientos intelectuales, económicos o amorosos, pero al paciente que quiera comenzar un análisis, estas palabras difamatorias emitidas sin conocimiento alguno de la verdad, pueden hacerle no llegar al análisis, quizá única vía para aliviar su sufrimiento. Repito que la situación es grave y el daño producido de incalculables consecuencias. Espero que tengan ustedes la ética profesional necesaria para aceptar que han cometido un error y subsanarlo, y esto sólo es posible no volviendo a publicar artículos de esta índole.

Dra. Alejandra Menassa de Lucia.
Médico-Psicoanalista

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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