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LA INTERPRETACIÓN.COM |
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Estimado Director: Quisiera aclarar una cuestión sobre el psicoanálisis, ya que su periódico presta sus páginas a quienes no siendo psicoanalistas escriben sobre sus “opiniones” sobre psicoanálisis. Léase, entre otros, artículos de Elvira Lindo y Manuel Vicent. Quisiera aclarar que el paciente no llega, como dice Manuel Vicent, sino que se hace, y se hace hablante porque el psicoanálisis produce un nuevo nivel de objetividad: sólo si hablas es posible la vida. Y hablar no quiere decir hablar de cualquier manera o verbalizar o en cualquier lugar, sino que el psicoanálisis sólo es posible si hay psicoanalista, después el paciente asocia libremente, que quiere decir que pondrá en acto un significante que lo represente como sujeto para otro significante. Para el psicoanálisis el significante: una palabra que se repite, un afecto que se desplaza, un lapsus, un sueño, un chiste, un tropiezo, un síntoma, etc. no es otra cosa que un sujeto, pues un significante no remite a un significado, ni a una significación, ni a una cosa o referente, sino que un significante sólo representa a un sujeto para otro significante. Y el sujeto es la suma de los efectos del discurso inconsciente sobre el sujeto. Para el psicoanálisis los hechos, los sujetos, sólo son hechos y sujetos, después de ser interpretados. ¿Cómo llega un escritor como Manuel Vicent a psicoanalizarse en El País? ¿Cómo llega a escribir una novela donde el hombre es un ob-sexo y la mujer una niña cuya violencia se transforma en ternura? Tal vez Elvira Lindo busca un psicoanalista que no tenga en cuenta su resistencia a psicoanalizarse, y Manuel Vicent al no encontrar sino alguien que se hace el psicoanalista se vio conducido a psicoanalizarse con El País: llegó con el espíritu averiado (de ave, pensando que algún día volaría del periodismo) y lleno de fantasmas (con el deseo de ser escritor). Hoy está vacío y para llenar de contenido sus artículos y contentar al director de este periódico, recurre a hechos anodinos de su vida diaria: noticias de actualidad transformadas en noticias de andar por casa. Su artículo “El gato” lo demuestra: cómo transformar 150 años de Freud en cómo llevarse el gato al agua. Atentamente,
Amelia Díez
Cuesta
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