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LA INTERPRETACIÓN.COM |
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Carta respondiendo al artículo de Manuel Vicent, publicado el domingo 21 de mayo de 2006 en la contraportada del diario El País: El gato de Manuel Vicent ¿qué quiere decir? ¿el que se lleva al agua o el capado? Hay mucho que supone el Sr. Vicent, él sí muy lleno de fantasmas, y que con una descortesía no carente de villanía, atribuye a otros. No puede entenderse de otra manera, así como tampoco puede atribuirse a desconocimiento, que este intelectual de pro -- este sí supuesto-- se anime a escribir un artículo en un periódico de gran tirada –sobre el dichoso periódico también habría mucho que decir, pero eso tendrá que ser en otra ocasión-- sobre nada menos que el Psicoanálisis, un discurso, un pensamiento, el último de la humanidad, que supone un más allá de la ciencia, y que revoluciona la vida del hombre al proponerle una nueva manera de pensar, la de un saber no sabido. Manuel Vicent se ha dejado llevar por comentarios de patio de vecinos, de opiniones –tantas como culos hay en el mundo—de periodismo de salsas y tomates; por desgracia, muy en la moda del panorama cultural español. Y no se puede pensar que es inocente su escrito, pues se reconoce fácilmente en su artículo una mercenaria intención de trivializar aquello que él, y otros como él, desea pero que tanto envidia, pues es incapaz, por reprimido, de otorgarse la libertad que se otorga aquel sujeto que acude al psicoanálisis y se anima a “solo hablar”, ¡ahí es nada! Hablar no es simplemente decir palabritas. Las palabras son la única posibilidad de vida para el sujeto. Si me animo a hablar mi vida puede ser otra que aquella que no es por ser sólo silencio, una vida pasada por la palabra. Manuel Vicent no puede darse cuanta de semejante maravilla. No se trata entonces de fantasmas. ¿Dónde quedan los fantasmas? En las cabezas de aquellos que, como Manuel Vicent, se creen en posesión de la verdad, del lenguaje, de las palabras. Una posesión por supuesto privada, lo que quiere decir: quitada a otros. Da la impresión que el capado es otro que el gato, Sr. Vicent. Reciba un cordial saludo de Fernando Ámez Miña.
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